Planetarekin bat!
Abril es el mes más bonito del calendario, y para abril hemos dejado la salida más bonita del año. Así que varias viejas amigas se han animado a hacer la ruta con nosotros: Esther y Amaia, y Leire. Y Jerzy, que ya se ha incorporado totalmente a la plantilla de Atzegi Mendian.
Además, como casi siempre que hacemos una salida de autobús, vamos juntos los grupos 1 y 2, y eso nos encanta.
También nos hace mucha ilusión que Koldo I se haya incorporado después de su operación de pie, con su sudadera con la foto de su perro Pintxo, y que ya esté listo para retomar los kilómetros montañeros.
Nos bajamos de los autobuses, entramos a ver el santuario, hacemos una foto para que la vea Jaione, que no ha podido venir, y empezamos la ruta hacia arriba.
Comenzamos la subida por la pista, y enseguida entramos en el bonito bosque de hayas, que nos acompaña casi hasta Urbia.
Hemos parado para almorzar en la fuente que hay a mitad de camino.
Cuando estábamos en plena subida, con la lengua fuera, nos ha llamado Tamara, que estaba tomando algo en una terracita. ¡Como viven algunas!
Cuando hemos llegado arriba, hemos conocido a Gorka, Nerea y Mara, unos amigos que nos ha mandado Asier, y hemos estado con ellos un rato.
Ya solo nos queda una bajadita para llegar a las campas de Urbia, y a la fonda, que todavía sigue cerrada. Comeremos allí. Entre tanto, Popol y Marvin han encontrado un charco para refrescarse.
Hemos copado todas las mesas de la fonda para la comida. Después de comer hemos cantado por el cumpleaños de Jose Luis, Aitziber, y Iñaki Art, y también por Txus, aunque no ha podido venir. Jose Luis nos ha invitado a pastas de té, buenísimas.
Después de comer, una foto de grupo antes de emprender la vuelta, con la sierra de Aizkorri de fondo.
Emprendemos la vuelta. Seguiremos el arroyo de Urbia hacia el oeste, hasta el collado de Iparbakoitz. Vamos subiendo poco a poco y las vistas son preciosas.
Al llegar al collado nos asomamos hacia el sur: Sierra de Elgea-Urkilla. Más allá Andarto y Kurutzeberri. Más lejos, Anboto y Gorbeia. Se ve también Vitoria, la Sierra de Cantabria e incluso La Demanda. Precioso.
Y desde el collado es ya todo bajada, aunque nos quedan unos cuantos kilómetros... Poco a poco.
Llegamos a las bordas de Duru, muy arregladas.
Ya estamos muy cerca de Arantzazu, pero nos quedan un par de tramos complicados, con muchas piedras, y las fuerzas ya empiezan a flaquear. Ha habido algún resbalón, y ha habido que echar muchas manos, pero no nos para nada... ¡Prueba superada!
Llegamos a Arantzazu cansados, porque la ruta era exigente, y a algun@s se nos ha hecho un poco dura, pero las vistas han sido en todo momento espectaculares.
En definitiva, un paseo cañero pero increíble.
Y no hay copa del rey que pueda superar esto.
¡Hasta la próxima!

























